Fecúndame

que en mis montañas te está esperando el cielo

y quédate a encontrar poemas abajo de mis piedras

despósame

dame tu nombre

 

llena mis árboles con el beso febril de los amantes

mis ríos de peces encantados

mis cuevas con la humedad de tus labios

Processed with VSCO with e2 preset

y sálvame del Hombre

de esa raza mortal que me asesina

que quiero amar todo lo que tus manos construyan en el aire

que mi nieve recorra tu piel

y se derritan mis siete continentes

 

deja que en mi garganta crezcan las aguas que llegan a tus mares

y quédate conmigo

 

porque quiero pedirte que me mires

que no olvides que existe el paraíso

que mis flores son tuyas y mis playas

 

quiero que me obedezcas y que de madrugada te vuelvas asesino

que una cuadra de ángeles guíe tu espada y me salve

que crucen los desiertos

que encuentren mis cenotes y marchen

 

a castigar a todo el que ha violado mis sentidos

al que arranca el reflejo de mis aguas

y se devora mis bosques

al que no tiene rostro

al que aniquila a mis hijos

al que oscurece mis selvas

al que envenena mi aire

al que se vuelve demonio

al que le dicen El Hombre

 

sálvame

que en mis arterias mil semillas están ya palpitando

 

ven

prende un millón de velas en mi nombre

desata una guerra

y recupera los pergaminos antiguos de las leyes sagradas

para hacer culto a mi origen

para invocar al cometa mi resurrección en cada primavera

 

que en mis campos la sangre de la guerra

fertilice el deseo que hay en mis venas

y que en mi vientre se engendren mariposas

 

no me dejes morir

soy una hembra

soy un milagro con forma de planeta

 

en mis volcanes late tu corazón de ave

somos la danza en la voz del universo

créeme

estamos hechos de la misma sustancia de los sueños

vivimos unidos por el misterio de un aliento divino

 

cierra tus ojos          ven          que te bendigo

 

y que la Atlántida entera se despierte

que los dragones se duerman

que los pegasos se eleven

que las sirenas se entreguen

que los espejos liberen sus quimeras

que el unicornio regrese

que la mandrágora acalle sus gemidos

que la clepsidra detenga mi condena

y que mi delirio se desvanezca en la arena.

 

Anuncios