Processed with VSCO with b1 presetProgramados para competir, para ser veloces, mejores, más que el otro, cuando en realidad se trata de ser mejor que uno mismo a cada instante, avanzamos a veces sin conciencia, hacia ninguna parte. Al vivir apresurados evitamos estar en presente invirtiendo la energía vital en futuros intangibles, viviendo angustiados, sintiendo que el tiempo nos persigue, cuando en realidad no existe enemigo alguno, ni contrincante real, nada nos desafía más que el propio ego, lo único que nos reta a su ritmo, en sabiduría, sin prisa es el propio camino, la natural necesidad de expansión, expresión y autorrealización, la ceretza evolutiva del espíritu mismo.

Conocer nuestra personalidad, sensibilidad, tolerancia, fortaleza y flexibilidad ante las distintas fecetas de la vida nos permite protegernos, no exponernos y controlarnos con amor para mantenernos en una elevada vibración siempre y ser una bendición para la humanidad y el universo.

Amarnos y estar donde mejor nos sintamos es verdaderamente aportar, pues sólo servimos al universo a través de nuestra paz y de nuestra voluntad por estar en equilibrio, es ahí donde somos conscientes, sabios, amorosos, auténticos y felices.

Existir en gratitud, en receptividad de bendiciones y milagros, en certeza de que todo fluye a favor nuestro es fácil al escuchar la intuición, al meditar y permitir que la voz de nuestro Dios interior nos comunique las resoluciones a nuestras interrogantes presentes.

Entregar la atención total al momento y crear lo que deseamos desde la imaginación y darlo por hecho desde la emoción nos permite pensar, hablar, vivir, avanzar y amar con conciencia, y así enfocarnos en crear la realidad inmediata desde los pensamientos y las palabras, logrando tener control de lo que somos y de lo que estamos creando a cada instante.

Si la vibración en que estamos no es la adecuada para triunfar, hemos de elevarla hasta lograr sentir el poder, la determinación y certeza necesarias para tener éxito, sólo de nosotros depende sentir profundamente el éxito, imaginarlo y vivirlo constantemente para atraerlo y habitarlo, hemos de controlar nuestros estados vibratorios y no dejarnos ir con las emociones no deseadas, sobre todo si no son maravillosas y útiles para estar en equilibrio, en éxito y amor total.

Hemos de sabernos y sentirnos suficientes, poderosos, capaces de lograrlo todo desde el espíritu en amor. Hemos de bendecir en vez de quejarnos y de entrenarnos para visualizar solamente lo mejor, lo más elevado, lo más puro, lo eterno, lo sublime, lo sagrado que habita en todo lo que existe tal y como es.

Es en la paz y la gratitud que llegan las revelaciones, la inspiración, los ángeles que han de impulsar con sus alientos nuestras sagradas misiones.

Creadores somos de nuestros universos, los controladores de los instrumentos, dioses enamorados del arte de ser hombres.

Resulta importante disfrutar actividades en soledad donde se produce el autoencuentro, y nos observamos y evolucionamos al ver nuestras facetas, el autoconocimiento es vital para poder conocer a otro, para no querer controlar las conductas de otros, para comprendernos y comprender a los demás que son sólo reflejos de nosotros, y vivir sin juzgar pues cada quien en su nivel evolutivo está haciendo lo máximo por realizar las misiones que considera correctas para ese momento.

El autocontrol es saber guardar silencio, guardarnos a nosotros mismos cuando no nos sentimos bien para aportar, es comer lo que nos hace saludables y ligeros, amarnos antes que desear que nos amen, agradecer en vez de decepcionarnos y alegrarnos por respirar a cada instante, es controlar lo que queremos sentir, pensar, decir y vivir.

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