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Sobre el Amor a Uno Mismo

Programados desde la infancia para encontrar el error, ver lo malo, señalar lo negativo, lo que falta en las cosas, en la vida y sobre todo en nosotros mismos, activamos el deseo de superarnos para ser aceptados y caber en una sociedad que exige excelencia en apariencia. Apuntar a complacer los estándares sociales de la moda del momento es imposible, agotador y sobre todo inútil ya que solamente nos hace sentir que no somos suficientes. Y es ahí donde aparece la frustración, pues se ha abandonado el deseo de estar felices con nosotros mismos, cuando eso es lo único que nos da poder, vida, fuerza, paz, equilibrio, propósito de ser.

Descubrir y aceptar qué es lo que para nosotros significa el éxito, la felicidad, la alegría de vivir en paz y tener valor para avanzar en ese camino es la única misión importante que deberíamos atender.

Resulta urgente dejar de encontrar razones para estar mal, y activar la gratitud al encontrar las razones para estar bien.

La misma cantidad de energía se invierte en una queja que en una bendición, lleva el mismo tiempo visualizarnos sanos que enfermos, enamorados y extasiados que enojados y rencorosos, deprimidos que exitosos. Somos nosotros los que hemos de estar alertas a cada instante para mantenernos enfocados en la alegría, obedeciendo nuestras intuiciones y creyendo totalmente en que nuestra guía espiritual es sabia y conoce los caminos del amor, conduciéndonos siempre hacia nuestro bien más alto.

Es momento de sustituir pensamientos y palabras destructivas por amorosas bendiciones, tanto para nosotros como para todos, sigueindo el antiguo precepto oriental que reza: Lo que quiero para mí, lo quiero para todos.

Regocijarnos por el bien de todas las personas hará que el bien regrese a nosotros en bendiciones multidimensionadas.

Tiempo de observar la belleza, la grandeza, la certeza de ser dioses creadores de nuestros instantes, de nuestras realidades, de beber la poesía que emana del néctar de la vida y compartirnos completamente realizados.

La mayor aportación que podemos ofrecer es estar bien nosotros, mejorar cada día, ser bendición para la humanidad y luz para todo el universo.

Decidir crear o decidir destruir, ser o no ser sería en labios de Shakespeare, sin embargo ahí está justamente la elección que hará de nuestra vida sólo una obra de arte o una obra maestra que trascienda los tiempos y los mundos. Elegir vivir o elegir morir, sembrar o aniquilar es la constante opción que la vida nos presenta a cada paso, pues cada vez que nos enojamos y entristecemos nos intoxicamos con esas emociones y cada vez que nos alegramos y extasiamos activamos la hormona de la eternidad; comprobado está que las personas que más ríen y disfrutan, evidentemente viven más.

Al dejar de considerar continuamente que vamos a morir y solamente visualizar que el instante presente es perfecto, eterno y maravilloso descubrimos que no tenemos prisa, que el camino está abierto, que la vida es ahora, en este instante, en un continuo avanzar hacia el siguiente instante; creando de esta manera nuestra vida, desde la conciencia, una vida feliz hecha de instantes deliciosos y realmente gloriosos.

La manera de amarnos es creando continuamente siutuaciones que nos hagan estar bien, compartrir nuestro bienestar, siendo una bendición para nosotros, para la humanidad y para el universo.

Es amor lo que hemos de darnos y de esta manera el universo, como un espejo reflejará ese amor hacia nososotros de regreso.

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